Adjudicado el ejemplar “prototipo” de la Baraja Olimpicómica

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La “Baraja Olimpicómica” vio la luz el pasado 2015, en una serie de 100 unidades con destino preferente a los coleccionistas de naipes. Previamente a su edición, y como parte del proyecto, encargué un ejemplar de muestra a otra imprenta, que finalmente no fue la elegida para realizar la tirada definitiva. Este ejemplar único difiere en bastantes aspectos de la baraja seriada que después sería publicada. En concreto, tiene otras medidas, y el estuche presenta diferente apertura y troquelado. Asimismo, la tonalidad de las cartas varía ligeramente respecto a las definitivas.

Este curioso “ejemplar piloto” fue subastado en la popular web Ebay, alcanzando un precio final de 59,50 €: prácticamente el cuádruple de lo establecido para sus “hermanos” convencionales.

INFANCIA LEJANA, INFANCIA PERDIDA

Eladio Santos, un compañero de colegio, me hace llegar estos dibujos que le “vendí” entre clase y clase. No están datados, pero calculo que serán de entre 1970 y 1972. Ambos éramos alumnos de “Amigos del País”, un centro docente dependiente de la Caja de Ahorros de León. La verdad es que me sorprende descubrir retrospectivamente la vena mercantilista que me animaba, aunque el precio (una peseta) se revela bastante irrisorio y no cubriría más allá de una bolsa de pipas o una partida de futbolín. Quién me iba a decir a mí por aquel entonces lo que el dibujo en general y el “cómic” en particular iban a representar en mi vida. Hace tiempo coincidí en una cena corporativa con otro ex-alumno del mismo colegio que también me confesó conservar alguno de mis dibujos. Lo cierto es que uno casi nunca es consciente de la huella que va dejando, sea esta buena o mala, pero estas cosas revelan el paso inexorable del tiempo y la escasa perdurabilidad de la memoria: yo no me acordaba en absoluto de esta “actividad” extraescolar. Agradezco sinceramente a Eladio que conservara estas humildes obritas mías; al fin y al cabo, quizá sea lo único que quede de uno cuando todo lo demás ya nada importe.

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Baraja temática “Reino de León”, segunda edición ya en la calle.

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(Foto: Mauricio Peña, LNC)

estuche.

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La baraja “Reino de León” alcanza la segunda edición, tras el éxito de su primera tirada.

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Pinche AQUÍ para ir al artículo sobre esta baraja en la superweb internacional “Max Playing Cards”

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IV CONCURSO LITERARIO “CAMPO GRANDE”

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Mi relato “Profanación de la simetría” ha obtenido el premio en la cuarta edición del certamen literario “Campo Grande”, organizado por el diario “El Norte de Castilla”. La narración ahonda en dos peculiares profesiones -pocero y deshollinador-, aprovechando las particularidades de ambas actividades para establecer, a través de dos operarios de las mismas, una suerte de estudio sociológico sobre la condición humana, con un inesperado desenlace.

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EL JURADO

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LA HISTORIA DE LEÓN EN CÓMIC: trilogía completa

En el reciente zafarrancho en mi trastero, del que ya dí cuenta no hace mucho, en este mismo “blog”, han aparecido dos polvorientas cajas de cartón con unos cuantos añejos ejemplares de la primera edición de “La auténtica y genuina Historia de Leön” y de su secuela, “León, 10 ilustres lustros ilustrados”. La verdad es que sabía que existían algunos ejemplares, durmiendo el sueño de los justos en algún rincón, pero no les tenía localizados. El caso es que, dado que “LAYGHDL” ha sido reeditada recientemente, he decidido poner al alcance de quienes así lo deseen (y se den la suficiente prisa), la trilogía completa. Creo que es interesante para coleccionistas y aficionados a los temas leoneses, dado que hace por lo menos veinte años que las dos obras ahora “exhumadas” se encontraban agotadas y son ilocalizables por los canales comerciales habituales, presentándose ahora la ocasión única de adquirirlos. Más información, garciavalverde@gmail.com

EDICIÓN DE “LA BARAJA-JA”

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La Baraja-ja fue creada inicialmente por mí en 1980 como ejemplar único y satirizante, basado en la baraja española convencional, con destino a un regalo particular (vean enlace en este “blog”). Más de treinta años después, a raiz de su publicación en este mismo sitio “web”, se produjo un aluvión de peticiones por parte de aficionados a los naipes de toda España e incluso de fuera de ella, que deseaban hacerse con un ejemplar para sus colecciones privadas. Con este motivo, y para dar satisfacción a este colectivo interesado, he decidido publicarla en una edición especial, limitada y numerada. Las cartas que componen esta baraja son, asimismo, perfectamente utilizables para cualquier juego convencional de naipes, aunque, obviamente, no es este el principal objetivo que animó su creación. Espero que disfruten de esta cómica baraja y que, al menos, consiga arrancarles una sonrisa.

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Vea reseña de “La Baraja-ja” en la superweb internacional especializada en el mundo de los naipes “MAX, PLAYING CARDS” (pinche sobre la imagen).

BUSCANDO EN EL BAÚL DE LOS RECUERDOS…

“¡Hay que ordenar el trastero!”, reclamaba a voz en grito mi costilla, desde hacía ya muchos meses. Al fin, me decidí a hacerlo una aburrida tarde de octubre, y aquello fue como retroceder un montón de años en el “Delorean” de “Regreso al futuro”: Entre el maremágnum de utensilios desterrados y polvorientos emergió un cilindro de cartón que contenía un montón de carteles realizados por mí hace ya tres décadas, cuando el ordenador no era más que un cachivache primitivo, destinado únicamente a tareas contables y administrativas y, para estas labores tan artísticas como artesanales, había que tirar de témperas, rotuladores o tinta, con escaso margen de rectificaciones.

Entre aquel puñado de pasquines ya amarillentos y desvaídos, rescato estos dos presentados por mí -sin éxito- al concurso de las fiestas leonesas de un ya muy lejano 1983. A la luz del recuerdo, parecen un tanto “naif” e ingenuos, técnica y artísticamente imperfectos, pero… Aún creo que contienen un par de ideas aprovechables.

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UN CERDO DE ESCAYOLA A LA PUERTA DE UNA TIENDA (microrrelato)

El microrrelato transcrito a continuación es, en realidad, la introducción de una narración más amplia que comencé a escribir hace tiempo y que sufrió un parón en favor de otros proyectos más perentorios. Dado el tiempo transcurrido, creo más que posible que nunca llegue a terminarla, así que me he decidido a echarla al mundo así, tal cual, breve e inconclusa, aunque bien creo que podría contemplarse globalmente como una especie de “ensayo” y, ciertamente, puede parecer “rematada” bajo cierto punto de vista.

 

UN CERDO DE ESCAYOLA A LA PUERTA DE UNA TIENDA

El autocar nos desembarcó en la glorieta de Santo Domingo. El guía nos esperaba en la vecina plaza de San Marcelo, llamada popularmente “de las Palomas”, un recinto cuadrangular cerrado al norte por el impresionante Palacio de Botines, obra del genial Gaudí, y la fachada lateral del singular edificio enladrillado del antiguo Casino, hoy sede de una entidad financiera. En el extremo sur, el palacio de Torreblanca mostraba su elegancia hidalga mientras que al poniente, el antiguo consistorio neoclásico y el ábside de la sobria iglesia de San Marcelo, construída a caballo entre los siglos XVI y XVII, sentaban sus sillares añejos. El Palacio de los Guzmanes, al este, desplegaba sus soberbias balconadas y su hermosa puerta renacentista, y daba paso a la calle Ancha, antiguo decumano legionario, al final de la cual se dejaba ver la filigrana esbelta de una de las torres de la Catedral gótica.

Sin embargo, tal concentración de noble arquitectura parecía no espolear la curiosidad ni atraer la atención de mis compañeros de viaje, ya que, mientras elcicerone se desgañitaba aportando información sobre las maravillas circundantes, aquellos no prestaban la menor atención, ocupados en banales comentarios sobre la suerte que habían tenido con el tiempo, o lo largo que se les había hecho el camino. Algunos, interrumpiendo groseramente la disertación del monitor, argumentaban la perentoria necesidad de encontrar un lugar donde tomar un café y orinar, mientras otros inquirían la situación del llamado “Barrio Húmedo”, atraídos, sin duda, más por la proliferación de tascas en dicho distrito que por sus posibles atractivos pintorescos o urbanísticos. Finalmente, el sufrido guía desistió de su tarea didáctica y, resignado, concedió al grupo media hora de tiempo para vaciar vejigas, en unos casos, o rellenarlas concienzudamente, en otros. El asueto fue recibido con alborozo por los viajeros.

Yo, malhumorado por la cretinez de los excursionistas, me decidí a emplear el paréntesis temporal en recorrer la vecina calle Ancha. A mitad de la misma me reencontré con un grupo de ellos, haciéndose fotos con un puerco de yeso situado como reclamo a la puerta de un establecimiento de embutidos. No puedo decir que, a estas alturas, me extrañara que aquella bulliciosa camarilla, que unos minutos antes había renunciado a la delectación y contemplación de la desbordante imaginación neogótica de Gaudí, de la sobriedad clásica del renacimiento y del resto de relevantes muestras de arquitectura civil y religiosa que nos rodeaba, estuviera ahora celebrando con risas y chanzas el hallazgo de un grosero gorrino de estuco.

Entonces me di cuenta de que aquello era todo lo que se iban a llevar de ese viaje, todo lo que iba a representar para aquel hatajo de estultos la histórica ciudad legionense:

Un cerdo de escayola a la puerta de una tienda.