M A T A R R A T O S

Durante parte de los años ochenta y primeros de los noventa estuve haciendo pasatiempos para revistas semanales de ámbito local y provincial (Guía del ocio, Duende, Cosmos…). Era un trabajo de subsistencia: había que pagar la hipoteca, los muebles, la letra del coche… En cualquier caso, llegué a desarrollar mucha habilidad para este tipo de tareas, hasta el punto de que, amén de pergeñar pasatiempos clásicos, como crucigramas, sopas de letras o jeroglíficos, desarrollé otros nuevos totalmente creados por mí; me convertí en un experto y hasta gané un concurso de pasatiempos de la entonces famosa revista “Cábala”. Os reproduzco una página de aquellos lejanos tiempos:
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VISTIENDO DE “ETIQUETA”

Durante una etapa de mi vida como diseñador me dediqué de forma bastante intensa a la creación de etiquetas para quesos. Fue un trabajo “alimenticio” (como no podría ser de otra forma, dada la naturaleza del producto a etiquetar), pero aprendí muchísimo sobre diseños circulares y muchas otras cosas. Llegó a gustarme bastante. De entre los cientos de etiquetas que hice por aquel entonces, rescato una pequeña muestra.

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FEDERACIÓN ESPAÑOLA DE DONANTES DE SANGRE

 

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Llevo muchos años haciendo trabajos para los Donantes españoles: revistas, folletos informativos, campañas publicitarias, calendarios… Como yo les suelo decir, a falta de “materia roja”, yo aporto mi “materia gris” para tan noble causa. En la imagen, portada de una de las revistas diseñadas por mí para la Federación y cartel de una de las ”Olimpiadas Rojas”, celebradas anualmente por este organismo 

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LA CRIATURA (microrrelato)

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-Ando como desazonado, vecino. Te juro que en mi ya larga vida había visto cosa semejante. El caso es que ha dado en avecindarse en mi tejado un gato extrañísimo. Para empezar, no maúlla, sino que grazna, y a más de este dislate, da en andar sobre dos patas cuando lo propio de la especie, como es bien sabido, sería sostenerse sobre sus cuatro extremidades. Pero no paran aquí las extravagancias, ¡qué va! En vez de la pelambre que presentan todos los felinos, el animalejo en cuestión luce una librea de plumas y su hocico, de ordinario chato, es alargado y de córnea apariencia. Te digo que no me gusta nada, no, señor.

-¿Y es factible que pudiera yo ver tamaña maravilla?

-¡A ver, si no! Ahí lo tienes, sobre el alar de la casona.

-Pero… pero ¡si eso es un cuervo, compadre!

-¿Un cuervo..? Lo que faltaba: encima ni siquiera tiene el nombre que le corresponde.