INFANCIA LEJANA, INFANCIA PERDIDA

Eladio Santos, un compañero de colegio, me hace llegar estos dibujos que le “vendí” entre clase y clase. No están datados, pero calculo que serán de entre 1970 y 1972. Ambos éramos alumnos de “Amigos del País”, un centro docente dependiente de la Caja de Ahorros de León. La verdad es que me sorprende descubrir retrospectivamente la vena mercantilista que me animaba, aunque el precio (una peseta) se revela bastante irrisorio y no cubriría más allá de una bolsa de pipas o una partida de futbolín. Quién me iba a decir a mí por aquel entonces lo que el dibujo en general y el “cómic” en particular iban a representar en mi vida. Hace tiempo coincidí en una cena corporativa con otro ex-alumno del mismo colegio que también me confesó conservar alguno de mis dibujos. Lo cierto es que uno casi nunca es consciente de la huella que va dejando, sea esta buena o mala, pero estas cosas revelan el paso inexorable del tiempo y la escasa perdurabilidad de la memoria: yo no me acordaba en absoluto de esta “actividad” extraescolar. Agradezco sinceramente a Eladio que conservara estas humildes obritas mías; al fin y al cabo, quizá sea lo único que quede de uno cuando todo lo demás ya nada importe.

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XV CERTAMEN ENRIQUE ORIZAOLA

Dos de mis relatos han quedado entre los ocho finalistas del certamen “Enrique Orizaola” (Córdoba). Aunque he ganado este concurso en dos ocasiones (2008 y 2010), esta vez no hubo fortuna. El vencedor fue “Vencer o morir”, de Alberto Puyana.

ORIZAOLA